Sector Espacial: no todo son cohetes 🚀
Cómo invertir en el sector espacial antes de la IPO de SpaceX
La semana pasada analizamos el IPO de SpaceX en nuestro artículo sobre las mega-salidas a bolsa de 2026.
Desde que el roadshow se hizo público, el interés inversor por el sector espacial se disparó.
El gráfico del ETF UFO (Procure Space ETF), el fondo de referencia del sector desde 2019, lo muestra claramente: el volumen de las últimas semanas no tiene precedente en los siete años de historia del ETF. De barras minúsculas que casi ni se ven en mi gráfico a 4.62 millones de unidades en una sesión.
Ese volumen puede leerse en dos direcciones:
Demanda institucional entrando antes de que SPCX cotice, anticipando que el IPO arrastra el sector completo.
Distribución, los que compraron UFO en 2024 a $15 vendiendo a $70 a quienes llegan tarde. El precio ya ha corregido más de un 10% desde esos máximos, pero la SMA 200 queda un 44% por debajo del precio actual.
Hay otro factor a considerar. Para aquellos que estén pensando en comprar SPCX el día de su debut, Goldman Sachs publicó esta semana un dato relevante: el IPO mediano desde principios de 2025 cayó un 14% a los tres meses y del 13% a los seis meses desde su primer día de cotización. Si bien el período 2015-2024 ya era difícil, con caídas del 1% y del 8% en los mismos horizontes temporales, 2025 ha agravado la situación.
Para tomar cualquiera de esas decisiones con criterio hay que entender qué contiene este sector.
"Sector espacial" agrupa cuatro subsectores con lógicas de negocio completamente distintas:
lanzamiento,
observación terrestre,
conectividad satelital y
defensa.
SpaceX opera en el primero como líder sin competidor real y en el tercero a través de Starlink. El segundo y el cuarto son donde viven los nombres que no dependen de lo que haga Elon Musk.
1. Launch: el cuello de botella de todo
Sin acceso al espacio no hay sector espacial.
Puedes tener el mejor satélite de observación terrestre, la red de conectividad más ambiciosa o la misión lunar mejor financiada:
si no tienes un cohete que te suba, no tienes nada.
SpaceX controla ese cuello de botella con una ventaja que ningún competidor ha cerrado en dos décadas de industria.
Estas son las dos alternativas.
Rocket Lab ($RKLB)
Rocket Lab (RKLB) es la única empresa que puede competir en lanzamientos. En 2025, logró una tasa de éxito del 100% con 21 misiones utilizando su cohete Electron. Los número de la empresa son sólidos. Cerró el año con un contrato de $816M para construir 18 satélites de alerta de misiles.
El negocio de Rocket Lab, además, ya no depende de los cohetes. La división Space Systems, que fabrica ruedas de reacción, células solares, rastreadores estelares y software de vuelo para terceros, genera más revenue que la división de lanzamientos. RKLB lleva camino de convertirse en un conglomerado aeroespacial.
Para quien lo analice como empresa de cohetes, el análisis está incompleto.
Desde mínimos de $15 en marzo de 2025, RKLB ha construido una estructura de máximos y mínimos crecientes que no se ha roto en quince meses.
La SMA 200 funcionó como soporte en tres toques durante ese recorrido: cada vez que el precio la alcanzó, la acción absorbió las ventas y retomó el impulso.
Si el debut de SPCX provoca rotación de capital hacia el IPO, RKLB es un candidato natural a la toma de beneficios. Una corrección de esa magnitud llevaría el precio hacia la EMA 21 (línea azul) o, con mayor presión vendedora, a la SMA 200, que hoy ronda los $69 pero seguirá subiendo conforme pasen las semanas. Mientras la estructura de máximos y mínimos crecientes se mantenga intacta, cualquiera de esos niveles es zona de interés.
Firefly ($FLY)
Firefly Aerospace (FLY) está un escalón más abajo. Salió a bolsa en agosto de 2025 a $45 por acción y vio el precio cortarse a la mitad después de que un motor explotara durante pruebas. Desde entonces ha recuperado terreno: Q1 2026 con $80.9M de revenue, y un partnership con Northrop Grumman para desarrollar un cohete de carga media. Cotiza a 12.5x forward EV/Revenue frente a los 43x de RKLB, para los que invierten por fundamentales, asusta menos.
FLY es un buen ejemplo de caída tras salir a Bolsa. El IPO mediano de 2025 pierde un 14% a los tres meses. FLY perdió un 75% en seis meses, cayendo desde los máximos del primer día de cotización hasta mínimos de $17 en octubre.
Desde ahí, la acción construyó una resistencia en $32, nivel que hoy actúa como soporte de referencia, con las medias en posición alcista. El precio esta semana está en $43, por encima de las medias pero todavía por debajo del precio de salida de la IPO, alrededor de $45. Esa ruptura es la confirmación que la estructura necesita para consolidar el cambio de tendencia.
2. Earth Observation: los financiados por el Pentágono
Earth Observation (EO) descansa sobre un modelo simple: fotografiar la Tierra desde el espacio y vender esas imágenes y los análisis derivados.
El dato que determina el análisis de inversión en este subsector es, ¿quién compra estos datos?. La respuesta es casi siempre el mismo cliente: el gobierno estadounidense y sus aliados, a través de la NGA, el NRO, NASA, la Navy y la NATO.
Planet Labs ($PL)
Es el líder del subsector. Opera la mayor flota de satélites de observación terrestre del mundo, con capacidad de fotografiar el planeta entero cada día. Su constelación Pelican ofrece imágenes de 30 centímetros de resolución con frecuencia sub-horaria. Tanager usa sensores hiperespectrales para detectar emisiones de gases de efecto invernadero invisibles a la fotografía convencional.
Los contratos de defensa son sólidos pero cualquier revisión en el presupuesto de defensa estadounidense, o cualquier pausa en la renovación de contratos con la NGA o el NRO, golpea el precio.
BlackSky (BKSY) no fotografía el planeta entero como Planet Labs. Fotografía objetivos específicos bajo demanda: un puerto, una base militar, una frontera, una fábrica. Si un cliente del Pentágono quiere saber qué está pasando en ese puerto ahora mismo, encarga una imagen a BlackSky. El satélite pasa por encima, la toma, y la IA de BlackSky analiza la imagen y entrega inteligencia: cuántos barcos hay, si el número cambió respecto a ayer, qué tipo de actividad detecta.
Spire Global (SPIR) opera en un nicho distinto. Sus satélites capturan datos de clima, tráfico marítimo y aviación, no imágenes del planeta. Es más parecida a una empresa de datos que a una de fotografía satelital, lo que la aleja de los contratos de inteligencia que son el motor de crecimiento del subsector.
Satellogic (SATL) es el nombre más especulativo del grupo. Empresa argentina, historial de ejecución con problemas, precio en $8.67. Los inversores la compran con el sector en momentos de risk-on, pero no tiene la credencial contractual de PL ni la diferenciación tecnológica de BKSY.
3. Conectividad satelital: el subsector que Starlink parte en dos
La conectividad satelital agrupa empresas con modelos de negocio y posiciones competitivas distintas. Lo único que tienen en común es que todas se posicionan respecto a Starlink: o compiten con SpaceX en banda ancha satelital, o encontraron un nicho donde Starlink no llega, o están construyendo algo que Starlink no puede ofrecer todavía.
Iridium (IRDM) es la excepción positiva del subsector. Su constelación opera en L-band, una frecuencia que penetra edificios y funciona en condiciones extremas. Los contratos de defensa, los dispositivos para uso militar y marítimo y las comunicaciones en zonas polares son su negocio central. Starlink opera en Ka/Ku-band y no compite en ese nicho. IRDM es profitable, paga dividendo y no depende de ganar la guerra de banda ancha al consumidor.
El chart de IRDM resume el perfil técnico del subsector completo. Son nombres con años de cotización, historial de drawdowns profundos y resistencias históricas por encima del precio actual. IRDM pasó de $31 en julio de 2025 a $17 en noviembre, construyó una base de varios meses y rompió en marzo de 2026 el nivel de $32 que había actuado como techo. Desde esa ruptura sube apoyándose en la EMA 21, con objetivo en los máximos anteriores en $65.
Mismo patrón en VSAT, SATS y GSAT: bases largas, recuperaciones en 2026 montadas sobre la EMA 21, y máximos históricos todavía por encima del precio actual en la mayoría de los casos. Son tendencias alcistas más lentas y más estructuradas que otros del sector. El momentum del IPO de SpaceX las levanta, pero no las transforma en otra cosa.
Viasat (VSAT) y EchoStar/Hughes (SATS) compiten exactamente con Starlink: banda ancha satelital residencial y rural. Hughes pierde suscriptores trimestre a trimestre desde que Starlink cubre su zona de servicio. Starlink les gana mercado.
Sin embargo, SATS tiene un gráfico interesante, ya está en máximos históricos, mucho más fuerte que el resto del sector, ¿por qué? Recibió $8.5B en acciones de SpaceX como pago parcial en una adquisición de espectro. Creó una división entera, EchoStar Capital, para gestionar esa posición. Así que quienes la compran, compran una parte de SpaceX.
Globalstar (GSAT) sobrevive por el contrato con Apple para Emergency SOS satelital en los iPhone. La dependencia de un único cliente es el riesgo principal.
AST SpaceMobile (ASTS) es el caso más especulativo del subsector. La propuesta es diferente a todo lo anterior: conectividad broadband directamente a smartphones sin modificar, usando satélites con antenas de gran apertura en LEO. Si funciona, elimina la necesidad de un terminal especial y convierte cualquier teléfono en un dispositivo con cobertura global.
El riesgo que la mayoría de análisis omite es China. China tiene en desarrollo dos grandes constelaciones LEO: Guowang, respaldada por el Estado y con objetivo de 12,992 satélites, y Qianfan, con objetivo de 15,000. Juntas tienen hoy unos 300 satélites en órbita y proyectan consumir más de 70 lanzamientos solo en 2026.
La motivación es seguridad nacional: China no puede depender de infraestructura de comunicaciones controlada por Elon Musk. Esa motivación hace que la rentabilidad sea secundaria al despliegue. Guowang lleva en su carga una mezcla de comunicaciones, radar de apertura sintética y observación óptica.
Una vez los satélites están en órbita, el coste marginal de extender cobertura a una nueva región es cercano a cero. Si China ofrece conectividad a bajo coste en mercados emergentes para competir con la influencia de Starlink, los márgenes del sector tocan un techo estructural que los análisis de demanda convencionales no recogen.
4. Defense contractors: ¿defensa o espacio?
LMT, NOC, RTX y KTOS son empresas de defensa donde el espacio es un segmento dentro de un negocio mucho más amplio.
Lo que sí los conecta con el sector es Golden Dome. El programa de defensa antimisiles de la administración Trump tiene un componente espacial central:
satélites de rastreo,
interceptores en órbita,
infraestructura de control terrestre.
Lockheed Martin y Northrop Grumman son los principales contratistas naturales para este tipo de programas. RTX, a través de Raytheon, ya tiene un contrato conjunto con Rocket Lab para el Space Based Interceptor. Este ciclo de gasto en armamento espacial entre Estados Unidos y China genera ingresos estructurales para LMT y NOC. Si Estados Unidos aumenta su gasto en armamento espacial, China responde de manera similar, lo que lleva a un mayor gasto por parte del gobierno estadounidense.
RTX ya se encuentra en una corrección del 20%. Está por debajo de la media de 200 días, si la recupera empezará un nuevo tramo alcista.
Kratos (KTOS) es el más diferente del grupo. No es un prime contractor tradicional sino una empresa de defensa de nicho: drones tácticos Valkyrie, sistemas hipersónicos Erinyes, ground systems para satélites y infraestructura de control para la Space Development Agency.
Para quien quiere exposición al gasto de defensa en tecnología avanzada sin el perfil de conglomerado de LMT o NOC, KTOS es el nombre más específico del grupo pero necesita recuperar la media de 200 porque ahora mismo se encuentra en corrección.
5. Los ETFs
UFO ya lo hemos visto en la intro con su volumen récord. Es el fondo de referencia del sector desde 2019 y el termómetro más útil del sentiment inversor hacia el espacio.
ARKX (ARK Space Exploration & Innovation ETF) es el otro con historia. Cathie Wood lo lanzó en 2021, cerca del pico de la primera ola de entusiasmo espacial, con SPCE cotizando en máximos. El timing lo convierte en un caso de estudio: ARKX tocó fondo en 2023 y ha recuperado desde entonces, pero los inversores que entraron en el lanzamiento llevan años bajo el agua. La historia importa cuando se evalúa un fondo temático nuevo.
El gráfico de ARKX presenta una muy buena estructura, las medias alineadas, nuevos máximos recientes, retesteo del nivel anterior. Es uno de los gráficos que me hace estar optimista sobre la IPO de SpaceX, nada aquí nos indica un techo próximo.
Sin embargo, los tres ETFs lanzados en 2026, NASA (Tema), MARS (Roundhill) y ORBX (Global X), entre marzo y abril, replican el patrón que ya hemos visto con los ETFs de Bitcoin y de oro: el producto llega cuando el tema está caliente y el inversor institucional necesita un vehículo de salida líquido. NASA supera los $2B en AUM con tres meses de vida. Ese volumen no lo acumula el retail solo.
Para inversores con acceso a mercados europeos, iShares tiene dos opciones UCITS. DFND o 5J50 (iShares Global Aerospace & Defence UCITS ETF) replica el S&P Developed BMI Select Aerospace & Defense, con 78 posiciones entre LMT, RTX, Airbus y Rheinmetall, TER de 0.35% y $1.8B en AUM. No es un ETF espacial puro: es aerospace & defense global. DFEU (iShares Europe Defence UCITS ETF) va más específico en defensa europea. Los dos son opciones más conservadoras que UFO o ARKX y capturan el ángulo de defensa más que el de New Space.
Conclusión: lo que sabemos y lo que no
Nadie sabe cómo va a reaccionar el mercado el día que SPCX empiece a cotizar. Quien diga que sí, miente o vende algo.
Lo que sí podemos leer son los gráficos del sector, y lo que muestran es una tendencia alcista sin señales de techo en los subsectores directamente relacionados con SpaceX: Launch, Earth Observation y conectividad satelital.
El volumen récord de UFO y ARKX en nuevos máximos históricos justo en la semana del roadshow no son señales neutrales, pero tampoco son señales definitivas. Son tensión, oferta y demanda.
Los riesgos de las primeras semanas son concretos:
Los insiders que llevan años en el capital,
los fondos de venture que entraron en 2021,
los empleados con stock options tienen el lockup hasta diciembre de 2026, y
el efecto sell the news que puede golpear tanto a SPCX como a los nombres del sector que subieron anticipando el IPO.
El mercado general está en tendencia alcista fuerte, lo que hace este un momento favorable para una operación de este tamaño, pero $75B en nuevo papel absorbiendo liquidez del mercado en un solo evento produce rotación.
S&P Dow Jones Indices decidió ayer mantener sus requisitos de inclusión sin cambios, cerrando la puerta a la entrada rápida de SpaceX en el S&P 500. SpaceX no cumple los requisitos de rentabilidad GAAP, con una pérdida neta de $4.94B en 2025, y ofrece menos del 5% del capital en el IPO frente al 10% que exige el índice. El S&P 500 queda descartado durante al menos doce meses.
Nasdaq ya aprobó la entrada rápida: después de 15 días de cotización SpaceX puede entrar en el Nasdaq-100. Los fondos indexados que rastrean el Nasdaq-100 tendrán que comprar entre $22B y $27B en SPCX de forma automática. Quien tenga QQQ 0.00%↑ tendrá SpaceX sin pedirlo. Quien tenga SPY 0.00%↑ tendrá que esperar al menos un año. Esa divergencia va a obligar a tomar decisiones en la inversión pasiva que no existían hace seis meses.
Para quien, como yo, invierte a veinte, treinta o cien años, la pregunta no es qué hace el precio la primera semana. Es si SpaceX va a cumplir lo que dice que quiere hacer.
Si la respuesta es sí, estamos ante una de las grandes empresas de la historia de la humanidad, con todos los vaivenes que acompañan a algo que por definición es difícil de valorar y poner en precio.
Si la respuesta es no, o si el camino tarda más de lo que el mercado descuenta, una valoración de $1.75T con pérdidas de $4.94B anuales no perdona.
El resto del sector, los nombres que analizamos en este artículo, son exactamente eso: el resto. Los que construyen el planeta tierra desde el espacio, los que conectan donde Starlink no llega, los que fabrican los componentes que SpaceX no produce. No son SpaceX. Eso puede ser un problema o puede ser la razón para mirarlos con más atención.
Gracias por leer. Si te ha sido útil, compártelo o respóndeme con dudas/sugerencias.
Disclaimer: Todo el contenido tiene fines educativos y refleja mi análisis personal del mercado. No constituye asesoramiento financiero ni recomendación de inversión.














