🏦 Recap #32 — Tipos de Interés y Renta Fija
Repaso semanal a los principales mercados: USA, JP, GB, DE.
Cuando hablamos de tipos de interés, la mayoría piensa en los bancos centrales. Pero hay que recordar que hay dos tipos de interés que importan:
los que fijan los bancos centrales (el precio del dinero a corto plazo) y
los que fija el mercado de renta fija, donde inversores de todo el mundo compran y venden deuda soberana a 2, 10 o 30 años.
Estos últimos no los controla nadie. Los mueve la oferta, la demanda, y sobre todo la confianza en que los estados van a poder pagar lo que deben.
Ahí está el problema ahora mismo.
Los bancos centrales quieren pausar o bajar tipos. Los mercados no les están dejando.
Los yields (tipos de interés) a largo plazo llevan meses subiendo en todo el mundo sin pánico visible, sin Lehman, sin titular de crisis. Una subida lenta, persistente, estructural. Y cada vez más difícil de ignorar.
En mi opinión personal, es muy fácil vender que el inversor tiene una gran desconfianza en la sostenibilidad de los estados actuales. Pero creo que eso es solo una parte del motivo de la subida de tipos de interés.
Puede que el capital simplemente tenga, por primera vez en veinte años, sitios mejores donde ir.
Estamos en los inicios de una nueva revolución industrial impulsada por la inteligencia artificial. La productividad, el crecimiento económico y los retornos esperados en tecnología, infraestructuras de IA y empresas que realmente transforman la economía parecen más atractivos que nunca. Ante esa oportunidad, los inversores exigen yields más altos en la renta fija para justificar aparcar su dinero en bonos soberanos en vez de destinarlo a esos activos productivos.
Hay un dato que merece atención esta semana:
el oro ha dejado de reaccionar.
Históricamente, yields altos presionan al oro a la baja. Pero esa correlación se está rompiendo. El oro aguanta mientras los yields marcan máximos históricos en varios países. Según el crecimiento de la masa monetaria global, el precio del metal tendría que estar aproximadamente 1.000 dólares por encima de donde cotiza hoy.
El gráfico lo muestra con claridad. Oro y bono japonés a 10 años han cotizado correlacionado, subiendo juntos como reflejo del mismo miedo: exceso de liquidez, deuda sin control, pérdida de confianza en los activos financieros tradicionales.
Pero en febrero de 2026 el oro hizo techo.
El bono japonés siguió subiendo.
Hoy el JP10Y marca nuevos máximos en 2,746% mientras el oro cotiza por debajo de sus máximos anteriores.
Dirás: “uno de los dos está leyendo mal la situación.”
Y aquí está lo interesante: quizá la divergencia no sea un error, sino una señal coherente con lo que está pasando.
Esta semana revisamos los yields que importan.
US 2 Year
El gráfico muestra dos líneas.
La azul es el tipo oficial de la Reserva Federal: el precio del dinero que fija el banco central americano.
La roja son los bonos del Tesoro americano a 2 años: lo que el mercado exige para prestar dinero a Estados Unidos a ese plazo.
Históricamente van pegadas. Cuando se separan, alguien está equivocado.
Hoy la Fed mantiene los tipos en el 3,64%. El US02Y cotiza en el 4,07%. Esa brecha de 40 puntos básicos significa que el mercado está anticipando que los tipos tienen que subir, o que los recortes prometidos no van a llegar. En el contexto actual, la lectura más sencilla es inflación que no cede. La Fed (y sobre todo Trump) quiere pausar. El mercado no se lo está permitiendo.
US 10Y
El bono americano a 10 años es el activo más importante del mundo. Todo precio de activo financiero, bolsa, inmuebles, crédito, tiene al US10Y como denominador. En 2022 rompió la tendencia bajista de 40 años. Esa rotura fue un cambio de régimen. Desde entonces hemos operado en un entorno estructuralmente distinto.
Esta semana el precio acaba de romper el banderin alcista que llevaba consolidando desde 2023. El objetivo técnico apunta al 6%, niveles que no veíamos desde el año 2000. Posible resistencia en torno a 5%.
US 30Y
El bono a 30 años no habla de la Fed ni de la inflación de este trimestre. Habla de si el mercado cree que Estados Unidos puede pagar su deuda durante las próximas tres décadas.
Cotiza al 5,1%, atacando por segunda vez el máximo de 2023. Ya se ha parado dos veces ahí. Si esta resistencia cede, el siguiente nivel técnico relevante está en el 6%. No lo veíamos desde finales de los años noventa.
JP 30Y
El bono japonés a 30 años merece mención aparte. Cotiza al 4,10% con una subida casi vertical en los últimos meses.
Lo preocupante no es el nivel, es la velocidad. No hay referencias técnicas por encima que sugieran dónde puede frenar. Sin objetivo, sin resistencia visible. El mercado sigue subiendo y nadie sabe dónde para.
DE 10Y
El bono alemán a 10 años es el activo refugio de Europa, el equivalente europeo del Treasury americano. El resto están peor.
Su gráfico cuenta la misma historia: tendencia bajista de 30 años rota en 2022, precio cotizando al 3,16% atacando resistencias de 2008. Si Alemania, el país más solvente de la eurozona, ve sus yields en esta situación, el mensaje es claro. El cambio de régimen en renta fija no es americano ni japonés. Es estructural y global.
GB 10Y
El bono británico a 10 años es el que peor aspecto técnico presenta de todos los analizados.
Cotiza al 5,14%, atacando la zona de resistencia que marcó el techo durante la crisis financiera de 2008. Si sube por encima de 5,50% no hay más referencias técnicas relevantes. Reino Unido llega a esta situación con una economía débil, sin margen fiscal y con inflación que no termina de ceder. El mercado lo sabe, y el gráfico lo refleja.
Conclusión
Hay una lectura de todo esto que va más allá del miedo al déficit o la desconfianza en los estados.
Los inversores están jugando a dos bandas al mismo tiempo:
Por un lado, el capital está migrando hacia la nueva revolución industrial de la IA. Exige yields más altos en bonos simplemente porque tiene alternativas más rentables donde invertir.
Por otro lado, sabe perfectamente lo que Trump y Bessent parecen tener en mente: recuperar la estrategia clásica que ya utilizaron con éxito Estados Unidos y Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial y diluir la deuda con inflación. Exactamente lo mismo que hicieron entre 1945 y 1955, cuando redujeron su ratio deuda/PIB del 120% al 70% sin necesidad de grandes recortes de gasto real.
Los incentivos cuadran:
Inflación moderada diluye la deuda federal.
El sector energético americano, con más de 13 millones de barriles diarios de producción, gana con el petróleo caro.
Un dólar débil, que Trump también quiere, es inflacionario por definición.
Y los competidores geopolíticos, Europa y China, sufren más que Estados Unidos porque importan energía cara mientras América la exporta.
Es un juego en el que Estados Unidos pierde menos que todos los demás.
El problema es el mercado de bonos. La estrategia funciona hasta que no funciona, y el punto de ruptura es exactamente lo que hemos visto hoy en los gráficos. Si el US10Y se va al >6% y el US30Y rompe el 5,5%, el coste de refinanciar alrededor de 9-10 billones de dólares de deuda americana que vencen o se refinancian durante 2026 duele demasiado.
Trump lo sabe, y por eso el S&P500 es su KPI político, el semáforo que le dice si está cruzando la línea. Pero el mercado lee la misma jugada. Exigir yields más altos ahora es la respuesta racional de cualquier inversor que entiende lo que hay detrás: por un lado quiere capturar la revolución de la IA, y por otro no quiere que le diluyan su capital con inflación. Los gráficos de hoy son ese pulso en tiempo real.
El oro, en cambio, ya descontó el escenario clásico de “caos monetario”. Si el mercado percibe que esta vez hay crecimiento real detrás de la inflación (y no solo impresión de dinero), el metal deja de ser el refugio automático que era antes.
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Disclaimer: Todo el contenido tiene fines educativos y refleja mi análisis personal del mercado. No constituye asesoramiento financiero ni recomendación de inversión.










