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📈 Recap #22 — Comprar techos o comprar suelos

La empresa de la que hablamos en diciembre ya sube un 30%. ¿Seguimos?

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feb 27, 2026
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El evento de la semana: Nvidia

Como anticipábamos el martes, los resultados de Nvidia eran el momento de la semana. Y salieron exactamente como se esperaba: espectaculares. Batieron estimaciones, volvieron a demostrar que la demanda de sus chips sigue siendo voraz, y Jensen Huang no decepcionó.

Y aun así, el precio cayó.

¿Sorpresa?
No debería serlo.

Esto pasa constantemente, y cada vez que pasa, la gente se queda perpleja como si fuera la primera vez que lo ve. Así que vamos a dejarlo claro de una vez: los resultados son solo una parte de la ecuación. El movimiento del precio al día siguiente de una publicación de resultados depende de muchísimas más variables.

La primera, y quizás la más importante, es el entorno de mercado.
No es lo mismo presentar unos números récord con el S&P500 en máximos históricos que hacerlo con el mercado nervioso. El contexto es clave.

La segunda es más incómoda de reconocer: las emociones. Todos sabíamos que Nvidia iba a volver a romper estimaciones. Cuando todo el mundo ya sabe que algo va a ser bueno, el precio ya lo ha incorporado. La pregunta no es “¿fueron buenos los resultados?” sino “¿fueron suficientemente buenos para sorprender a alguien?”. Y ahí está la trampa.

Y la tercera, que mucha gente ignora: el mercado de derivados. Las opciones sobre Nvidia tienen un volumen brutal. Cuando vencen contratos, cuando los market makers cubren posiciones, esos flujos impactan directamente sobre el subyacente.

La sesión de ayer nos ha devuelto, otra vez, al medio del rango:

Si hay algo que este gráfico deja claro, es que NVIDIA lleva casi seis meses haciendo lo mismo:
nada.

El precio se mueve dentro de un rango de apenas veinte dólares, rebotando mecánicamente entre el soporte inferior y la resistencia superior del canal, como si el mercado no supiera muy bien qué hacer con ella.

Los traders de corto plazo lo están pasando fatal. Entras arriba, te dan. Entras abajo, te dan igualmente. No hay tendencia, no hay momentum, solo ruido lateral. Pero debajo de ese aparente aburrimiento, se está construyendo algo.

La media de 200 sesiones (la línea roja) lleva meses ascendiendo desde abajo, acortando distancias con el precio a un ritmo constante y silencioso. En algún momento, ambas líneas convergerán.

La dirección más probable, en mi opinión, dado el contexto fundamental que acabamos de ver en los resultados, es hacia arriba. Que el precio acabe cediendo desde aquí y rompiendo a la baja después de todo lo que ha mostrado la compañía sería una auténtica sorpresa.

Por ahora, paciencia.
El gráfico no tiene prisa.
Y a veces, eso es exactamente lo que hay que respetar.

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El Nasdaq: mismo problema, misma medicina

El QQQ nos cuenta exactamente la misma historia que NVIDIA, y no es casualidad. Llevamos meses en un mercado que sencillamente no va a ningún sitio, atrapado entre los $583 de soporte y los $637 de resistencia, con el precio dando vueltas sin convicción dentro de ese rango.

Y esto tiene consecuencias psicológicas muy reales para cualquiera que opere en el mercado.

Cuando el mercado carece de momentum, de esa inercia que hace que las cosas funcionen como deben, los setups técnicos empiezan a fallar con una frecuencia desconcertante.
Ves una media ascendente, un triángulo alcista que parece de manual, una bandera de continuación perfecta... y el precio rompe, hace un amago, y vuelve al rango.
Una y otra vez.
No porque el análisis esté mal, sino porque el contexto de mercado simplemente no acompaña.

Para un trader de corto plazo o un swing trader, esto es un calvario:
Cada setup que falla erosiona un poco más la confianza,
genera impaciencia,
esa impaciencia lleva a sobre-operar,
a forzar trades que no deberían estar ahí,
a salirse antes de tiempo de posiciones que podrían funcionar.

El mercado lateral no te arruina de golpe, te va desgastando poco a poco.

Y la paradoja es que la habilidad más valiosa en un momento como este no es saber cuándo entrar:

Tienes que saber cuándo no hacer absolutamente nada.

Observar, registrar, esperar.
No cada setup merece capital.
No cada semana merece un trade.

A veces el mercado simplemente no tiene nada que ofrecerte, y reconocerlo a tiempo es, en sí mismo, una ventaja competitiva enorme.


¿Y ahora qué? Tres opciones sobre la mesa

Dado el contexto que acabamos de describir, el mercado nos deja esencialmente tres caminos.

  1. Comprar una tendencia alcista

  2. Comprar un posible suelo

  3. No hacer nada

El primero es el más cómodo: buscar gráficos en los que el precio ya esté en una tendencia alcista clara, y simplemente unirnos a ella.

Usando las medias que habitualmente seguimos —21, 50 y 200 días— como guía, buscamos activos que respetan su estructura, que suben de manera ordenada, y que en algún momento nos ofrecen una entrada razonable cerca de esos niveles.

No hay que ser el más listo de la sala.
Solo hay que subirse a un tren que ya está en marcha.

El segundo camino es más tentador pero también más peligroso: buscar suelos. Activos que han caído, que parecen estar tocando soporte, y apostar a que el precio rebota desde ahí.

Y aquí quiero ser honesto sobre mi manera de ver esto: no me gusta cazar suelos.
Nunca me ha gustado.
Una tendencia bajista lleva inercia, y esa inercia tiene una tendencia irritante a continuar más de lo que cualquiera espera.
Lo que parece un suelo se convierte en un escalón hacia el siguiente suelo.
Y para operar en esas condiciones hay que ser extremadamente estricto con los stops, porque el margen de error es mínimo.

La tercera opción, no hacer nada, siempre es una opción válida. Pero es no es una excusa para dejar de prestar atención. Si dejas de buscar, no aparecerán las oportunidades.

Dicho esto, vamos a ver qué nos ofrece el mercado en este momento, con los ojos bien abiertos y sin forzar nada que no esté ahí.


Comprando un suelo

El suelo más interesante de la semana: IGV y el sector software

Si hay un gráfico que merece atención esta semana, es este. El ETF IGV, que replica el comportamiento del sector tecnológico de software, ha llegado exactamente donde tenía que llegar: la línea de tendencia alcista de largo plazo, esa directriz naranja que lleva aguantando desde 2023 y que ha servido de suelo en cada ocasión que el precio se ha acercado a ella.

Lo que el gráfico nos está diciendo es que si vas a buscar un rebote en algún sitio, este es el sitio. La directriz está ahí, el precio la ha respetado históricamente, y el volumen acompaña. Las condiciones están dadas.

Y el stop está claro, entras, el precio baja del mínimo anterior, te sales. Sin pensar.


Bitcoin: el triángulo bajista que no fue

Este gráfico de Bitcoin en temporalidad de 4 horas es de los más interesantes que podemos ver esta semana, y precisamente por lo que no ha pasado.

El precio llevaba semanas formando un triángulo bajista, un banderín de continuación que técnicamente apuntaba a una ruptura hacia abajo y una continuación de la caída.

Y efectivamente, el precio rompió pero ha sido una trampa más, tanto para alcistas como para bajistas. El precio se giró de inmediato y en cuestión de horas estaba de vuelta dentro de la figura y atacando directamente la media de 21 días, que ahora mismo está en los $69.400.

Lo que hace especialmente atractiva esta situación para quien quiera intentar la operación es la claridad del stop: si compras en estos niveles, sabes exactamente dónde estás equivocado.

Por debajo de los $62.000, la tesis queda rota y hay que salir sin discusión. Eso es exactamente lo que buscamos cuando cazamos posibles suelos: riesgo definido, stop evidente, y una razón técnica sólida para estar ahí.


Tesla: el suelo menos arriesgado de los tres

Si en IGV y Bitcoin estábamos hablando de posibles suelos en tendencias que se han deteriorado, Tesla nos ofrece una situación algo más cómoda. Y la diferencia está en la media de 200 sesiones.

Aquí la media roja no está por encima aplastando el precio como ocurría en el sector software. Está por debajo, en los $390, subiendo lenta pero consistentemente. Eso nos dice que la tendencia de largo plazo sigue siendo alcista.

El precio está ahora mismo comprimido entre dos referencias muy claras: la media de 200 por debajo y la media de 21 días por encima en los $417. Dos niveles que nos dan exactamente el mapa que necesitamos para operar.

La operativa es sencilla de entender, aunque no siempre fácil de ejecutar:

  • Si decides entrar comprado en estos niveles, el stop se coloca en la media de 200.

    • Si el precio la pierde, sin dudarlo, fuera.

    • No hay debate, no hay “quizás recupera”, fuera.

  • Pero si el precio aguanta sobre la media de 200 y consigue romper la de 21 hacia arriba, la situación cambia:

    • ya estás dentro de una tendencia que vuelve a activarse,

    • toca mantener con tranquilidad e incluso añadir posición.


Comprando una tendencia alcista

Aquí viene la parte incómoda, y es importante hablarla con honestidad:

psicológicamente, estas son las entradas más difíciles de ejecutar.

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