Especial: Metales (y cómo te quieren timar)
Olvida el oro físico, las monedas "premium" y los márgenes abusivos. Guía para entender la plata tecnológica, el cobre político y cómo invertir sin regalar tu rentabilidad.
Los metales no son una inversión. Son un seguro.
La idea de meterlos en un cartera para “batir al S&P500” es un error, sirven para cubrirte cuando el sistema entra en modo raro: inflación, tipos reales negativos, crisis de deuda, controles de capital, guerras, shocks energéticos o simplemente pánico de confianza.
Por eso, en una cartera normal, una cartera de largo plazo, los metales tienen sentido en un porcentaje pequeño. La cifra clásica que funciona bien como “seguro sin arruinarte la rentabilidad” es un 5% (y quien sea más paranoico lo sube a 10%).
Lo importante es entender el concepto: no compras metales para hacerte rico, compras metales para estar más tranquilo cuando el dinero se devalúa o el mercado se rompe.
Y aquí viene la parte que casi nadie te dice: el mayor riesgo no es el oro. Es cómo lo compras.
Por si no te habías dado cuenta, tú no eres un Banco Central. No tienes sitio infinito para guardarlo ni capacidad para negociar.
El oro físico suena romántico, “tenerlo en la mano”, pero en la práctica te meten el sablazo por todos lados: spreads salvajes, comisiones ocultas, “monedas premium”, graded, first strike, ediciones especiales… y cuando vendes, te lo pagan como chatarra: metal al peso y gracias.
No compres metales físicos:
te están timando al comprar y te están timando al vender.
Si lo que quieres es exposición limpia y eficiente, lo mejor son ETFs/ETCs líquidos, con spread bajo y sin dramas. Eso es lo que usa el mercado de verdad.
La trampa del metal físico: cómo te timan sin que te enteres
El metal físico tiene un aura de “seguridad absoluta”: lo puedo tocar, lo guardo, nadie me lo quita. Perfecto.
El problema es que el mercado del físico está diseñado para ordeñarte.
1) El spread brutal: pagas caro y vendes barato
El primer golpe es el más simple: el bid/ask del físico.
Tú compras por encima del spot (porque “costes”, “mint”, “distribución”, bla bla).
Tú vendes por debajo del spot (porque “descuento”, “verificación”, “liquidez”, bla bla).
Ejemplo:
compras 10.000€ en plata física
el spot sube un +10%
tú esperas tener 11.000€
vas a vender… y te ofrecen 10.200€
Porque entre prima de compra + descuento de venta te han limpiado casi todo el movimiento.
2) La estafa premium: “monedas especiales” y “coleccionables”
Aquí empieza el casino.
Te venden una moneda que “no es bullion normal”, sino:
edición limitada
“proof”
“first strike / first release”
“rare”
con certificado
con cajita de terciopelo
Te clavan un +10% a +30% sobre spot.
¿Y al vender?
Te pagan como metal al peso. Punto.
3) “Graded coins” = Pokémon para señores con dinero
Esto es la joya del timo.
Es literalmente convertir metal en “cartitas con numerito”.
Te dicen que la moneda tiene grado MS-69 o MS-70, y que eso la hace “inversión”.
Realidad: lo que estás comprando es un objeto ilíquido con un spread monstruoso.
Cuando quieres vender:
el dealer no se lo queda salvo que sea a precio de risa
y el mercado secundario es pequeño y lleno de comisiones
4) El gran engaño psicológico: “protege contra el sistema”
Muchos compran físico pensando:
“si el mundo se cae, yo tengo oro.”
Vale. ¿Y luego qué?
¿A quién se lo vendes?
¿Cómo lo tasan?
¿Qué spread te clavan?
¿Qué pasa si necesitas liquidez mañana?
5) Seguridad, almacenamiento y seguros: el coste invisible
El metal físico no tiene “TER”, pero tiene otro impuesto:
caja fuerte
seguro
guardarlo fuera de casa
el estrés mental de que alguien lo sepa
No es gratis. Solo que no sale en un folleto.
¿Qué explica el movimiento actual?
Oro: el “seguro geopolítico” que están comprando los bancos centrales
El oro lleva una década con un comprador silencioso y brutal por detrás: los bancos centrales. Desde 2010 han sido compradores netos constantes, y en los últimos años el ritmo se ha acelerado.
¿La narrativa? Muy simple: desdolarización y guerra fría financiera. Países como China o Rusia llevan años reduciendo dependencia del sistema occidental, y el oro es el activo perfecto porque no tiene riesgo de contraparte: no lo puede congelar nadie, no depende de un emisor, no se “default-ea” y no lo imprime ningún banco central.
Lo irónico es que, mientras unos acumulaban, Europa hizo lo contrario: muchos gobiernos y bancos centrales europeos vendieron oro en el peor momento, en plena depresión de precios a finales de los 90 y primera década de los 2000.
El caso más famoso es Reino Unido, que liquidó una parte enorme de reservas justo cerca de mínimos (“Brown’s Bottom”) en torno a $275, pero España también lo vendió en 2007 en torno a $500 (Zapatero-Solbes).
No os preocupéis, después, no han vuelto a comprar.
Plata: ya no es “metal precioso”; es metal tecnológico
Antes la plata era fotografía, cubertería y cosas vintage. Eso murió.
Ahora la plata es electrónica, conductividad y transición energética.
El dato clave es que la plata se está volviendo un metal estructuralmente tensionado porque la demanda industrial crece, especialmente por electrónica y solar.
Y aquí viene lo serio: la energía solar a escala planetaria no es “una tendencia”, es una aspiradora de plata.
La lógica es así:
Los paneles solares consumen plata por watt instalado.
El mundo instala cientos de GW al año.
Eso convierte el solar en un porcentaje enorme de la producción minera anual.
Y cuando juntas solar + electrónica + electrificación, la plata deja de ser “un seguro monetario” y pasa a ser un input crítico, con riesgo de déficit recurrente y tensión de inventarios. (Por eso, cuando entra la manía, la plata se mueve como un activo con esteroides).
“Vale, pues que sustituyan plata por cobre.”
Esa es la pregunta obvia… y la respuesta es que sí se puede en algunas cosas, pero no rápido ni gratis: el cobre no tiene la misma combinación de propiedades eléctricas en ciertas aplicaciones, hay rediseños, fiabilidad, certificaciones, y años de transición. Es un cambio lento.
Y lo mejor: si sustituyes parte de plata por cobre… estás empujando el siguiente dominó:
Cobre: el metal que sostiene el mundo eléctrico
Si el oro es seguro monetario y la plata es metal tecnológico, el cobre es directamente infraestructura.
Todo lo que viene encima pide cobre:
redes eléctricas (lo más infravalorado),
centros de datos y consumo eléctrico de IA,
electrificación de transporte,
reindustrialización,
y, sí: posibles sustituciones parciales si la plata se vuelve demasiado cara o demasiado escasa.
Por eso el cobre se está poniendo de moda: porque es el metal “real”, el de capex físico
A nivel inversión, el cobre suele expresarse mejor vía mineras que vía “cobre físico”, porque el cobre en ETF suele ir con futuros y eso puede meter fricción por roll yield.
Porque además el cobre tiene un problema concreto que lo diferencia de la plata y el oro: está sujeto a aranceles.
El cobre es un metal industrial.
Se usa para construir casas, coches eléctricos, redes eléctricas y chips. Los gobiernos (como EE.UU. o China) usan los aranceles al cobre como armas políticas para proteger su industria local o castigar al otro país.
Ahora vamos con los gráficos.
Oro
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el comportamiento del precio de un metal no es igual que el comportamiento del precio de una empresa o de un índice como el SP500.
Puede subir mucho como en 1977-1980 y después bajar durante 20 años. Eso no es algo que quieras meter en un porcentaje alto en tu cartera de largo plazo.
El comportamiento del oro es así, hace subidas grandes y después se queda estancado.
Ahora estamos claramente en momento “subida grande”, sabemos que la tendencia es alcista y que no vamos a ser capaces de vender el punto más alto. Lo lógico es estar dentro y tener un plan de salida en función de tu plazo de inversión y nivel de riesgo.
Si no estás dentro, lo mejor es esperar a que el precio vuelva a la media de 21 días, que actualmente se sitúa en $4.650. Aunque parezca una cifra lejana, precisamente por estar tan lejos ahora mismo no es el mejor momento para comprar con tranquilidad. Un aumento del 20% mañana no cambiaría mi decisión. Es fundamental tener tus propias reglas de inversión. Comprar aquí sería caer en el FOMO.
Plata
Es el mismo gráfico pero más exagerado. Las subidas parabólicas así no suelen acabar bien.
Lo positivo: La tendencia es indiscutiblemente alcista. No hay señales de venta aún.
El riesgo: Comprar aquí es extremadamente arriesgado por la distancia con el soporte dinámico (la línea azul, media de 21 días, en 87.50). Cualquier toma de ganancias podría provocar una caída rápida de 10-15 dólares sin cambiar la tendencia principal.
Cobre
Mientras la plata está en euforia, el cobre muestra una tendencia alcista estructurada y volátil. Esa volatilidad, los movimientos fuertes de abril y julio son causados por la incertidumbre política: como hemos visto antes el cobre está sujeto a aranceles.
El cobre está en una fase de re-acumulación. No hay pánico comprador (como en la plata), sino una subida sostenida. Por encima de la media de 21 días (línea azul) parece preparado para hacer nuevos máximos.
Paladio
A medio camino entre el cobre y la plata está el paladio. El paladio es un metal industrial (usado casi exclusivamente en catalizadores de coches de gasolina/híbridos), pero cotiza con la volatilidad de un metal precioso. Tiene menos liquidez que el oro o la plata. Eso significa que los movimientos son bruscos.
Buena estructura de mínimos y máximos crecientes con la ruptura hoy mismo de los máximos de diciembre.













